
Isabel Díaz Ayuso ama la tauromaquia. Cuando era más joven participaba en una tertulia taurina de la radio del pueblo de su padre, Sotillos de la Adrada. Los aficionados de Las Ventas, con una bota de vino en una mano y un bocadillo en la otra, corean su nombre cuando la distinguen entre el graderío. Un torero de la talla de Morante le brindó el toro de su despedida y mantiene una muy buena relación con la figura más importante del momento, el peruano Andrés Roca Rey. Los toros son sagrados para la presidenta de la Comunidad de Madrid.
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