
Las grandes cuencas en estos momentos se encuentran por encima del 80 por ciento, como es el caso de la del Guadiana, Guadalquivir, el Tajo, Ebro y Duero, aunque en el caso concreto de los embalses de la cabecera del trasvase esta cifra se reduce al 82,3 por ciento, con 6.258 hm3.
Ante esta situación, las comunidades receptora del trasvase en el Levante, especialmente la Región de Murcia, reclaman mantener los volúmenes de agua trasvasados para garantizar la agricultura y el empleo, mientras que Castilla-La Mancha y los municipios ribereños exigen limitar las derivaciones para proteger el caudal y la salud del río.
Reglas de explotación y los caudales ecológicos
El presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (Scrats), Lucas Jiménez, afirma que la cabecera del Trasvase Tajo-Segura ha entrado este jueves en nivel 1, el máximo escalón previsto en las reglas de explotación y que permite el mayor volumen de agua trasvasable.
Ha calificado la situación como “el nivel soñado” y ha subrayado que la cuenca del Tajo, principal beneficiada, se encuentra al 81% de su capacidad, mientras que la del Segura almacena un 39%, porcentaje que además incluye recursos que no son propios.
Por contra, en Guadalajara, el presidente de la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía, Borja Castro, ha señalado la necesidad y urgencia de cambiar las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura coincidiendo con el buen estado de los pantanos y para que ese agua redunde en impulsar la economía de la zona.
Sobre la apertura del sistema de conexión entre los pantanos Entrepeñas y Buendía debido al alto nivel de los pantanos tras los episodios de lluvias, ha dicho que “no deja de ser una anécdota» ya que lo importante y por lo que «estamos luchando» es cambiar la gestión del agua y las reglas de explotación del trasvase con el objetivo de ganar seguridad «en la economía de la zona”.
Posturas enfrentadas
Desde Castilla-La Mancha, la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, ha pedido no «dilapidar» las reservas hídricas y gestionar de forma sostenible los embalses de cabecera del Tajo, para que se tenga en cuenta el desarrollo socioeconómico de la cuenca cedente.
Gómez ha aseverado que los embalses de cabecera «no deben ser sólo para mandar agua al trasvase» sino para beneficiar al desarrollo de una cuenca cedente que, según ha recalcado, no la forma sólo Castilla-La Mancha sino también Madrid y Extremadura.
La consejera ha argumentado que se debe organizar «de una forma mejor cómo se deben gestionar los trasvases», y ha reiterado su oposición a unas reglas de explotación que no gustan al Gobierno regional y que ya se deberían haber modificado.
La Región de Murcia, por su parte, mantiene una posición crítica. La consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Sara Rubira, ha calificado el recorte del trasvase como “el mayor ataque al campo” y ha denunciado que el aumento de los caudales ecológicos en Aranjuez supone una pérdida de 70 hectómetros cúbicos de agua y miles de empleos. Rubira ha acusado al Gobierno de aplicar decisiones políticas sin evaluar su impacto socioeconómico.
Debate político y científico
La exministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, que ha intervenido hoy viernes en Cartagena en la comisión sobre el trasvase, ha defendido una gestión basada en ciencia y prudencia climática. Ha negado ser “antitrasvasista” y ha subrayado que la reducción de aportaciones responde al descenso de precipitaciones y a la necesidad de mantener caudales ecológicos para preservar los ecosistemas. Narbona ha advertido que España es especialmente vulnerable al cambio climático y ha pedido una gestión “extraordinariamente prudente” del trasvase.
Durante el mismo debate, diputados del PP y Vox han acusado al Gobierno de priorizar criterios ideológicos sobre los técnicos, mientras que representantes socialistas han defendido la diversificación de recursos mediante desalación y reutilización de aguas.
Un proyecto de los años 30
El trasvase Tajo-Segura es una de las mayores obras hidráulicas de España. Su origen se remonta a los primeros proyectos de los años treinta del siglo XX, aunque su ejecución definitiva fue aprobada por el Consejo de Ministros el 13 de septiembre de 1968. La Ley de Aprovechamiento Conjunto de los ríos Tajo y Segura, aprobada en 1971, estableció el marco legal para transferir agua desde la cuenca del Tajo hacia el sureste peninsular con el objetivo de impulsar el desarrollo agrícola y económico de las provincias de Murcia, Alicante y Almería.
Las obras finalizaron en 1978 y en 1979 llegaron las primeras aguas al Levante español. La infraestructura, de unos 286 a 292 kilómetros de longitud, conecta los embalses de Entrepeñas y Buendía (en Guadalajara y Cuenca) con la cuenca del Segura, atravesando las del Guadiana y el Júcar. Desde su puesta en marcha, el trasvase ha sido gestionado por la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura, creada en 1978, encargada de determinar los volúmenes de agua a derivar según las condiciones hidrológicas.
Inicialmente, la Ley de 1971 permitió trasvasar hasta 600 hectómetros cúbicos (hm³) anuales, con posibilidad de ampliarse a 1.000 si existían excedentes. Sin embargo, el Plan Hidrológico del Tajo de 1998 fijó un máximo de 650 hm³ al año, de los cuales 600 se destinarían al Segura y 50 al Guadiana. En 2001, el Plan Hidrológico Nacional estableció una reserva mínima de 240 hm³ en los embalses de cabecera, cifra que se elevó a 400 hm³ con el Memorándum de 2013 y las normas de 2014, por debajo de la cual no se pueden autorizar trasvases.
En 2019, el Tribunal Supremo anuló varios artículos del Plan Hidrológico del Tajo de 2016 por no fijar caudales ecológicos, lo que obligó a revisar las reglas de explotación. Posteriormente, en 2021, el Consejo de Ministros redujo el volumen máximo mensual trasvasable de 38 a 27 hm³ en situaciones de normalidad hídrica. En 2023 se aprobaron nuevos caudales ecológicos, incrementando los mínimos en Aranjuez, Toledo y Talavera, lo que supuso un nuevo ajuste en las transferencias.
En sus más de cuatro décadas de funcionamiento, el trasvase Tajo-Segura ha transportado un volumen medio anual cercano a los 300 hm³, consolidándose como una infraestructura esencial para el sureste español. EFE
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