
Si el miércoles los andaluces miraban a un cielo que no daba tregua con precipitaciones que pulverizaban todos los registros históricos -en Grazalema, con 1.500 vecinos evacuados a lo largo de este jueves, solo en 16 horas cayó más lluvia que la que acumula la Comunidad de Madrid en todo un año-, esta jornada la atención se ha dirigido hacia los ríos, con caudales al máximo, y a los pantanos, que sobrepasan los límites de su capacidad. Los desembalses, necesarios para poder acumular el agua que procede de las cuencas más altas, han ido alimentando otras riberas inferiores rebosantes en un juego perverso de vasos comunicantes que ha hecho real el riesgo de inundaciones. “La situación es compleja. Ahora mismo el agua que entra en los pantanos es la misma que está saliendo, pero como siga lloviendo, va a entrar más agua de la que pueda salir” resumía la situación el presidente de la Junta esta mañana desde Jerez. El desbordamiento de las riberas ha incrementado y extendido el número de desalojos en prácticamente todas las provincias de esta comunidad, hasta alcanzar en torno a 7.000.
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