Llegó el otoño y en Chile ya se ha registrado un alza en la circulación de virus respiratorios. Entre los predominantes hasta ahora están el rinovirus, SARS-CoV-2 e influenza. Y en este escenario, con la baja de las temperaturas, una antigua aliada vuelve a ser nombrada: la vitamina C.
Esta vitamina suele ser la más conocida para preparar y proteger al cuerpo de cualquier resfrío o gripe. De alguna manera, se instaló la idea de que fortalece el sistema inmunológico, mejora la salud y puede luchar contra enfermedades respiratorias.
Pero, ¿es realmente cierta esta creencia? ¿Qué dice la ciencia sobre las propiedades de la vitamina C?
Tres académicos y especialistas en ciencia y farmacia de las universidades de Macquaire y Sydney, en Australia, repasaron la evidencia científica de la vitamina C en un artículo en The Conversation. Esto fue lo que descubrieron.

Qué es la vitamina C y cuáles son sus beneficios
La vitamina C es un nutriente, también conocido como ácido ascórbico, que el cuerpo requiere para funcionar correctamente. No lo produce por sí mismo, por tanto, necesitamos consumir esta vitamina a través de la alimentación o suplementos.
Según los especialistas, el 40% de nuestra obtención de vitamina C viene de las verduras, 19% de las frutas y 29% de zumos de fruta o verdura. Alimentos como la naranja, limón, kiwi, frutilla, pimentón, brócoli y tomate tienen un abundante aporte de este nutriente.
Entre sus beneficios, están: proteger las células del daño (es antioxidante), reforzar las funciones inmunitarias del organismo, facilitar la absorción del hierro y mejorar la cicatrización de heridas.
Pero, “si bien es esencial para el funcionamiento de nuestro organismo, sus beneficios a menudo se malinterpretan o se exageran”, explicaron los especialistas que analizaron la evidencia sobre la vitamina C.

¿La vitamina C ayuda para el resfrío y la gripe?
Cuando comienza la temporada de frío y enfermedades respiratorias, hay quienes comienzan a consumir más vitamina C, pues existe la creencia de que es el nutriente fundamental para prevenir y tratar el resfriado común y la gripe.
No obstante, según la evidencia, tomar 200 mg o más de vitamina C no reduce la incidencia del resfriado común, y menos aún cuando se comienza a tomar al inicio de los síntomas de una enfermedad respiratoria: “No afecta la duración ni la gravedad”, aseguraron los especialistas.
El beneficio de reducir la gravedad y duración de los síntomas del resfriado común —que de todas maneras sería limitado— se obtiene al tomar vitamina C en dosis superiores a 1000 mg de forma regular. Pero, según los autores, “no merece la pena (...) Los riesgos pueden superar los beneficios”.
Y es que la ingesta diaria recomendada para un adulto es de 45 mg al día, una dosis que se obtiene fácilmente a través de la alimentación.
La dosis máxima tolerada es de 2000 mg diarios, pero el cuerpo tomará lo que necesita y el resto lo excretará por la orina, ya que no tiene la capacidad de almacenarla. Es por esto que las dosis grandes no tienen ningún beneficio.
En cambio, tomar mucha vitamina C puede afectar la salud: un exceso de este nutriente puede provocar diarrea, náuseas y calambres abdominales. También puede contribuir en la formación de cálculos renales en hombres.


