Prometía ser una noche cargada de seducción dentro de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe), pero todo terminó completamente desvirtuado. La cena entre Andrea del Boca y Brian Sarmiento, quienes fueron “beneficiados” tras la decisión de Cinzia Francischiello con el teléfono dorado, estuvo atravesada por tensiones, reproches y un final inesperado.
En el arranque, ambos intentaron entrar en clima con un juego de ficción. En tono de telenovela, la actriz planteó una escena en la que “su madrastra Cinzia la obligó a pasar la noche con un futbolista para salvar a la empresa familiar”. Sin embargo, la dinámica duró poco: a los pocos minutos, el ex Banfield se cansó del acting y la conversación viró hacia conflictos reales dentro de la casa.
El quiebre llegó cuando Andrea, todavía en ese tono ficcionado, le preguntó si tenía esposa e hijos. Él interpretó que hablaba de su vida personal y marcó un límite. “¿Seguimos actuando o no?”, lanzó incómodo. Ante la respuesta ambigua —“como quieras”—, fue más directo: “Con situaciones personales así, no me gusta que se mezclen los temas. Cosas de familias, hijos y mujeres no quiero hablarlas”.
Lejos de calmarse, el clima se tensó aún más. “Quisiste meter a mis nenas”, le recriminó Sarmiento, muy molesto, antes de asegurar que no quería seguir hablando con ella y pedirle que continuara con su escena. Andrea retomó entonces el personaje y cerró su acting con dramatismo y un guiño a otro de los concursantes: “Mi gran amor es Eduardo”.
El desenlace fue tan extraño como el desarrollo de la velada. Andrea simuló una muerte por envenenamiento, mientras Brian observaba atónito y, según había expresado previamente a cámara, con ganas de irse “porque la comida le había caído mal”. Pero lo más inesperado llegó después: la incomodidad acumulada derivó en llanto por parte del jugador.
Mientras Andrea recorría el SUM en silencio y se preparaba un té, 50 sombras de Grey comenzaba a reproducirse en la televisión, casi como un contraste irónico con lo que acababa de suceder. Ella se sentó a verla en el sillón, mientras él decidió mantenerse a distancia, acostado en la cama. “Además de victimizarse, se queda dormido”, disparó la actriz, sin filtro.
Más tarde, en una charla con Yanina Zilli, Sarmiento redobló la apuesta y aseguró que Andrea “trató de hacer con él lo mismo que con Solange Abraham”, dejando en claro que el conflicto estaba lejos de cerrarse. Y remarcó: “Todo estuvo armado por ella para hacerme quedar mal. ¡Es una hija de...!”.
Así, la “noche hot” terminó siendo todo lo contrario: un cóctel de incomodidad, cruces personales y lágrimas que no pasó desapercibido dentro de la casa ni entre los seguidores del reality.


